SAQUITOS DE POLLO CON CEBOLLA CARAMELIZADA

SAQUITOS DE POLLO CON CEBOLLA CARAMELIZADA

Hoy os traigo una receta muy chula que nos aporta mi amiga Mamen desde su Bolg Los Hobbies de Mamen. Es una receta sencilla, atractiva y con un resultado muy atractivo, tanto como plato principal o como entrante.

Os aconsejo que os paseis por su Blog, Mamen os tiene preparado cosas muy lindas, cocina, restauración, fotografia, viajes, manualidades, escapadas, etc, no lo dudeis y visitar su Blog.

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Saquitos de pollo con cebolla caramelizada

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     Este plato es muy sencillo de realizar, no da pereza ponerse a hacerlo y el resultado es vistoso. Se puede hacer incluso para cocina de invitados. El ingrediente principal son las pechugas de pollo.
La cantidad de pollo dependerá de los comensales, yo suelo hacer cuatro pechugas y comemos cuatro pero siempre sobra bastante. Incluso cuando vienen invitados, también hago cuatro pechugas porque lo pongo como entrante, al principio con los aperitivos. 
Es un plato que da mucho juego ya que como os digo lo podéis poner de segundo plato o como entrante.

 

Ingredientes:
 
– 4 Pechugas de pollo
– 2 cebollas medianas
– Pasta Filo o similar
– Aceite
– Un huevo (para pintar los saquitos)
– Cebollino (para atar los saquitos)
– Sal
– Pimienta (opcional)
– Vinagre de Módena
– Azúcar moreno
– Vino tipo “Málaga Virgen” (opcional)
– Pasas (opcional)
 
 

En primer lugar troceamos la pechuga en trocitos pequeños, para que quepan mejor en los saquitos que vamos a hacer. 
Una vez cortado, echamos un poquito de sal y pimienta al gusto y reservamos.


Una vez bien ligado añadimos un chorrito de vinagre de Módena, si no tenéis este vinagre, podéis añadir vinagre de vino, pero siempre el de Módena le da un toque distinto.
Cuando tengamos ya la cebolla caramelizada, vamos con el pollo. Haremos lo mismo, calentaremos un poquito de aceite y lo echaremos para dorar. Hay quienes añaden  crudo el pollo a la cebolla, pero a mi me gusta hacerlo a parte, sabe distinto y no se recuece.
Una vez doradito, lo escurrimos bien y lo añadimos a la cebolla, lo rehogamos todo en la sartén. Una vez que está todo bien ligado, añadimos al pollo y a la cebolla unas pasas (con el vino) que previamente habremos puesto en remojo como diez minutos antes en medio vaso de vino tipo “Málaga Virgen” u otro vino dulce parecido -ojo, no el vino blanco que se suele utilizar para cocinar-. Removemos todo bien durante unos minutos, para que el vino se evapore y apagamos el fuego.

Por otro lado, vamos cortando la cebolla en juliana, es decir en tiras alargadas, no en cuadraditos. Una vez cortada ponemos aceite a calentar en una sartén y ya templado echamos la cebolla. Se tiene que hacer a fuego muy lento, y cuando esté bien hecha se le añade un par de cucharaditas de azúcar moreno, se remueve bien y se va dorando junto a la cebolla.



Los saquitos los podemos hacer del tamaño que nos venga mejor. Como vienen muchas hojas, lo que suelo hacer yo, es dividirlo en cuatro.
Extendemos sobre la encimera o la mesa donde vayamos a hacerlo la masa filo, que es una masa muy fina, la cortamos y sobre ella echamos el relleno. Luego juntamos los cuatro picos y lo atamos con las tiras de cebollinos (los encontré en Mercadona) se atan muy bien y no se rompen.

Ahora ponemos papel vegetal en la bandeja del horno y comenzamos a poner los saquitos ya cerrados encima.
En un plato batimos un huevo y comenzamos a pintar uno por uno para que al meterlos en el horno queden doraditos y con buen color.
Una vez que hayamos untado todos, los metemos al horno y lo ponemos a 180 durante diez minutos más o menos. Vamos mirando de vez en cuando para que no se oscurezcan demasiado.

 

 
Cuando vemos que se comienza a dorar ya podemos sacarlo. Se hace muy rápido, ya que en realidad el pollo está hecho, se mete al horno sólo para dar un toque a los saquitos y que queden crujientes y vistosos.
El horno no hace falta que esté por arriba, aunque si queréis hacerlo más rápido lo podéis poner un poquito y dar un golpe de calor, así  se hace en un instante.
Y por último como dicen ahora a “emplatar” . 
Se puede servir con multitud de acompañamientos, eso lo dejo a vuestra elección.
Cocinar es echarle imaginación, por eso os recomiendo variar alguna vez y haced los saquitos con distintos ingredientes. Otra variante con la que quedan muy ricos son los saquitos de morcilla de burgos con manzana rallada. Simplemente tenéis que pelar la morcilla y echarla a la sartén, salteándola con un poquito de manzana rallada. Y el resto ya lo conocéis…


 

 



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